poesía

El regocijo del sufrimiento humano

Regocíjate, porque el que sufre renace.
Regocíjate, porque tus vacíos te guían a la vastedad

Porque tu humanidad no sabe lo que tu espíritu necesita
Ha de guiarte entre tormentosos océanos de sufrimiento
Porque solo así el humano encuentra la vastedad.
La vanidad se jacta al sentir su plenitud, efímera y banal
Porque sabemos que tenemos un abismo que es vasto
Y no cualquier pieza encaja. Todas tan nimias y perecederas
Caminamos con un vacío de grandes profundidades
¿Dónde está? En el espíritu.
Ese abismo infinito es digno de un infinito
De un perenne espíritu fuera de la razón,
Fuera de las fronteras de la vanidad. Lo llamamos Dios
Le clamamos porque estas necesidades
Ya no son propias del cuerpo
Clamamos con vigor en el altar en medio del dolor
Porque no hay vanidad que pueda encargarse
Porque esta clase de amor es una decisión importante
El entusiasmo y el propósito soplan nuestro espíritu
Con vida y paz eterna, incomprensible para el cuerpo.
Regocíjate, porque el que sufre renace
Regocíjate, porque tus vacíos te guían a la vastedad.


“Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. “
2 Corintios 12:9

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